es

Rumena Bužarovska

  • MonDa AlbBerhar citeretfor 2 år siden
    Aunque mi marido es ginecólogo, se las da de artista, y esta es solo una de las muchas cosas que me fastidian de él. En realidad, no recuerdo exactamente cuándo empezó a fastidiarme casi todo lo que hace o dice, pero su pose de artista ocupa un lugar privilegiado en la lista

    hace mofa de los hombres que se sienten artistas

  • MonDa AlbBerhar citeretfor 2 år siden
    Me volví hacia Boban, pero él estaba dormido en el sofá
  • Ceciliuxhar citereti går
    en su opinión, si yo realmente supiera de historia, no necesitaría prepararme las clases. «El que sabe, sabe», sentenció un día, mirándome con insolencia a los ojos
  • Ceciliuxhar citereti går
    Cuando todavía estábamos enamorados y no teníamos hijos, a veces, después de hacer el amor, mientras yacíamos sudorosos y jadeando, él me susurraba sus versos al oído
  • Ceciliuxhar citereti går
    Pero él no se enteraba de nada. Por la mañana, antes de ir a trabajar, suele estar de mal humor. Y por la noche, regresa exhausto
  • Ceciliuxhar citereti går
    —Tú vives de lo que yo gano. Con el dinero que yo traigo a casa vas de vacaciones, al salón de belleza, a hacerte la manicura, la pedicura. Tienes un coche caro. Te compras ropa cara. ¿Y ahora pretendes entrometerte en mi trabajo? ¡Idiota de mierda, hija de la gran puta!
  • Ceciliuxhar citereti går
    Es tu marido. Tú lo has elegido, tú tienes que aguantarlo. De divorcio, ni hablar
  • Ceciliuxhar citereti går
    —¿Y tú no estás desolada por el hecho de que tu hijo sea un ladrón? ¿Acaso no me llamaste para que yo me hiciera cargo de la situación? ¿Por qué te pones a gritar «Guencho, Guenchooo» —me imitó haciendo muecas— y luego protestas cuando tomo medidas? ¿Por qué no haces algo tú misma? —me reprochó.
  • Ceciliuxhar citereti går
    yo rezaba para que el bebé no fuera como Neno. Quería un hijo que no mintiera y no robara, un hijo a quien yo pudiese entender.
  • Ceciliuxhar citereti går
    la época en que mi hermano era solo un bebé, yo fingía quererlo mucho para que me dejasen a solas con él. Un día lo puse sobre la estufa caliente. Al sentir que se le quemaba la espalda, él empezó a gritar. Cuando fuimos creciendo, él me enseñaba de vez en cuando la cicatriz para recordarme lo mala que era.
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