Italo Calvino

Las ciudades invisibles

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  • Tobías Cabañezhar citeretfor 7 år siden
    En la vida de los emperadores hay un momento que sucede al orgullo por la amplitud desmesurada de los territorios que hemos conquistado, a la melancolía y al alivio de saber que pronto renunciaremos a conocerlos y a comprenderlos;
  • Cristinahar citeretfor 7 år siden
    La memoria es redundante: repite los signos para que la ciudad empiece a existir.
  • Cristinahar citeretfor 7 år siden
    Al llegar a cada nueva ciudad el viajero encuentra un pasado suyo que ya no sabía que tenía: la extrañeza de lo que no eres o no posees más, te espera al paso en los lugares extraños y no poseídos.
  • Mi gato calculistahar citeretfor 14 dage siden
    Los límites entre las ciudades extranjeras y enemigas son bastiones infectos donde los detritos de una y otra se apuntalan recíprocamente, se amenazan, se mezclan.
  • Mi gato calculistahar citeretfor 14 dage siden
    Atenta a acumular los quilates de su perfección, Bersabea cree virtud aquello que es ahora una oscura obsesión por llenar el vaso vacío de sí misma
  • Mi gato calculistahar citeretfor 14 dage siden
    En las creencias de Bersabea hay una parte de verdad y otra de error. Cierto es que dos proyecciones de sí misma acompañan a la ciudad, una celeste y otra infernal; pero se equivocan en cuanto a su consistencia.
  • Mi gato calculistahar citeretfor 14 dage siden
    Dicen que en las dos ciudades gemelas no hay ya modo de saber cuáles son los vivos y cuáles los muertos.
  • Mi gato calculistahar citeretfor 14 dage siden
    los muertos introducen innovaciones en su ciudad; no muchas, pero sí fruto de ponderada reflexión, no de caprichos pasajeros
  • Mi gato calculistahar citeretfor 14 dage siden
    relojero, en medio de todos los relojes detenidos de su tienda, arrima una oreja apergaminada a una péndola desafinada; un barbero enjabona con la brocha seca el hueso del pómulo de un actor mientras éste repasa su papel clavando en el texto las órbitas vacías; una muchacha de calavera risueña ordeña una osamenta de becerra.
  • Mi gato calculistahar citeretfor 14 dage siden
    los siglos de degradación de la ciudad, vaciada por las pestes, disminuida por los derrumbes de viguerías y cornisas y por los desmoronamientos de tierra, oxidada y obstruida por incuria o ausencia de los encargados de conservarla, se repoblaba lentamente al emerger de sótanos y madrigueras hordas de sobrevivientes que bullían como ratones movidos por la pasión de hurgar y roer y también de juntar restos y remendar, como pájaros haciendo sus nidos. S
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