Probablemente, el paso más importante en este argumento es la decisión moral final que le adjudicamos al protagonista.
Muchos escritores cometen el error de adjudicar a su protagonista una decisión falsa. Una decisión falsa se halla entre una positiva y una negativa. Por ejemplo, podemos obligar a nuestro protagonista a escoger entre ir a la cárcel y ganarse a la chica.