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«Filosofar desde la cocina», nos propone Silvia Rivera Cusicanqui, para enmendar esa separación, para enaltecer la dignidad del trabajo manual, de cuidado, de re-producción del mundo
Violetta Ruizhar citeretfor 9 timer siden
Esa centralidad del campo de enunciación de género hacía que el zapatismo hilvanara la transformación económica, política, social con la transformación de las mujeres y su situación de subordinación no sólo frente a los varones, ya fuesen los maridos, hermanos o patrones, sino también con relación al Estado y a la nación.
Violetta Ruizhar citeretfor 9 timer siden
La «mexicanidad moderna» tiene sus clases sociales, pero funda su «ser común» en esa idea de nación que pone lo mestizo como realidad que se desliza hacia la blancura como deseo –y como actitud. Y no sólo de las clases dominantes. Esto impregna también al pensamiento feminista. Y eso, lo vino a romper el zapatismo
Violetta Ruizhar citeretfor 4 dage siden
Las peleas entre adultos son, en muchas ocasiones, lo que sucede alrededor de infancias que simplemente son libres. Hay una obsesión por encasillar, corregir y no un cuidado por acompañar, escuchar, comprender, describir el mundo de forma más amable
Violetta Ruizhar citeretfor 4 dage siden
Vuelvo a conocerla al re-actuar los movimientos corporales que realizó durante años frente a la máquina de escribir. Me duelen las mismas partes de las manos, mi cuello está doblándose en un ángulo parecido al suyo, tengo vista cansada, várices, hemorroides. Las marcas de su trabajo son las mismas del mío y llego a sentirme su cómplice o su compañera en esas dolencias.
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Ella y yo nunca nos hemos reconciliado. Aunque yo me agote pensando en nuestra relación, el pasado tiene una densidad propia. Sigue habiendo partes de mí que la desprecian. Otras que la idealizan hasta el altar. Todavía no logro entender quién es ella. La miro y la escucho mejor. Sigo imitándola frente a nuevos espejos, continúa la pregunta de dónde termina ella y empiezo yo.
Violetta Ruizhar citeretfor 4 dage siden
En una serie de fotos de juventud, ella aparece con el pelo en un afro y una máquina de escribir IBM de esfera al frente. Sus dientes amarillos de nicotina y sus labios rojos en una expresión de que lo tenía todo bajo control. Me gusta recordarla así, antes de mí, a pesar de mí, conmigo. ¿Qué historia contaría el archivo de una secretaria? ¿Cómo se lee la vida discreta de las minúsculas al pie? ¿Cuáles son las obras completas de quien sostiene obras «ajenas»?
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Mi mamá se llama Verónica García Sánchez, pero firmaba los documentos elaborados por ella con sus iniciales en minúsculas, siguiendo un acuerdo tácito en el gremio, una huella discreta de sí mismas en un aparato construido para borrarlas.
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Se refugió en su fuerza de trabajo y logró entrar a una universidad desde el discreto lugar de la secretaria. Para mi mamá su empleo siempre ha sido una fuente de libertad. Supongo que esa autonomía, ganada a base de una ética protestante de trabajo, es el antecedente de las condiciones que ella creó para el desarrollo de mi elección. Yo crecí junto a una mujer que pagaba sus cuentas y no noté lo extraordinario del hecho hasta que comencé a pagar las mías
Violetta Ruizhar citeretfor 4 dage siden
Fue un poeta mexicano de medio siglo quien sugirió que la libertad de las mujeres en el terreno intelectual guarda una fuerte relación con la máquina de escribir. Las mujeres —explica Pacheco— «entraron por millares en el mundo del trabajo de oficina y desde entonces no han hecho sino ganar los puestos que legítimamente les corresponden». Según él, la máquina de escribir democratizó el acceso a la escritura literaria, en especial para las mujeres.