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Evgenia Ginzburg

El vértigo

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    jorgelandabhar citeretfor 15 dage siden
    En lugar de darle las buenas noches, recitaba a Julia los versos de Nekrasov: «Dormirse... Y viene el buen sueño y el preso se convierte en zar»
    jorgelandabhar citeretfor 15 dage siden
    Fue un año que transcurrió desde el principio hasta el fin en el aislamiento y a los reclusos de Yaroslavl les pareció una eternidad y, al mismo tiempo, un instante. Cada día era insoportablemente largo, pero las semanas y los meses volaban
    jorgelandabhar citeretfor 15 dage siden
    CELDA DE CASTIGO
    No son los delirios de un director de escena,
    ni las pesadillas de Edgar Poe.
    Oigo en los últimos pasos
    alejarse las botas del soldado.
    En la ebria pasión de chacales,
    qué pérfidos son, qué viles son...
    ¡Ésta es la celda subterránea de castigo!
    Piedra. Hielo. Ni siquiera un hilo de luz.
    Acaso ni siquiera el infierno sea más maldito
    bebido así hasta el fondo.
    Por suerte en este peregrinar
    no estoy de todos modos sola.
    La piedra se hizo mi almohada,
    pero acurrucado en cualquier rincón
    Pushkin está aquí cantándome
    las noches de Gurzuf58.
    E invisible para los soldados
    ha cruzado el umbral de pronto
    el paladín sin par,
    el amigo Aleksandr Blok.
    Si estoy un poco cansada
    –en la tumba no es dulce vivir–
    recordamos el canto de Cayetano,
    cantamos la alegría-dolor.
    Juntos es menor la desesperación
    hasta en el abismo más mortal.
    Para el corazón es ley irrevocable:
    la alegría-dolor son una misma cosa
    jorgelandabhar citeretfor 2 måneder siden
    Permanecí tumbada en el catre central, con los ojos abiertos, y me invadieron los pensamientos más heréticos sobre cuán frágil es el límite entre la rígida honestidad y la más obtusa intolerancia, y sobre cuán sectarias y relativas son todas las ideologías y, en cambio, qué absolutos son los tremendos tormentos que los hombres se infligen recíprocamente
    Mónica Angeleshar citeretfor 4 måneder siden
    Hacía ya dos semanas que estaba en el país de las maravillas denominado Hospital para deportados de Mágadan. Allí nos curaban, alimentaban y salvaban. Y esto después de que en aquellos últimos tres años me había habituado definitivamente a la idea de que todos aquellos que nos rodeaban, aparte de las presas, pretendían una sola cosa: atormentar y matar
    Mónica Angeleshar citeretfor 4 måneder siden
    Que no tengas que conocer todo aquello a lo que puedas habituarte»
    Mónica Angeleshar citeretfor 4 måneder siden
    ¡Qué tonta fui! ¿Por qué no le respondí que el animal más feroz, al que hay que temer más que a ningún otro, es el hombre?
    Mónica Angeleshar citeretfor 4 måneder siden
    Hasta aquel día, cada vez que estos recuerdos desgarradores se me acercaban furtivos, los rechazaba con la breve fórmula: «Papá está con ellos».
    Mónica Angeleshar citeretfor 4 måneder siden
    Aunque yo también era, como ella, una detenida, me pareció tener, como comunista, una responsabilidad por el hecho de que el país de sus padres no hubiese sabido ofrecer otra cosa que aquella celda a una buena muchacha rusa, alegre y reflexiva
    Mónica Angeleshar citeretfor 4 måneder siden
    También para ir al infierno es preciso llenar un cuestionario
    Mónica Angeleshar citeretfor 4 måneder siden
    Evgenia Ginzburg fue detenida el 15 de febrero de 1937, cuando empezaba a arreciar la escalada de represión
    Mónica Angeleshar citeretfor 4 måneder siden
    El vértigo sin perder nunca la conciencia de su clandestinidad, igual que leemos El cielo de Siberia comprendiendo que su autora ha perdido ya toda esperanza de publicación,
    jorgelandabhar citeretfor 5 måneder siden
    Tras una mesa, un hombre pálido, con uniforme de guardia de prisiones y grandes bolsas hinchadas bajo los ojos, insultantemente indiferentes como los de un pescado salado, me miró como si yo fuese una placa transparente
    ALIRIO SEDANO ROLDANhar citeretfor 7 måneder siden
    ¿Por qué bajo el zar no se habían comportado con tanta cobardía?
    jorgelandabhar citeretfor 8 måneder siden
    –¡Ay, Evgenia, hija! En ti hay un pozo de inteligencia, pero también un abismo de ingenuidad.
    jorgelandabhar citeretfor 8 måneder siden
    Las páginas terribles de El vértigo sólo se pueden comprender plenamente si se lee con cuidado el capítulo «Mea culpa» en El cielo de Siberia. Ese capítulo es el centro moral de todo el ciclo de recuerdos, el que da sentido a la totalidad de la obra, y también a la propia vida de quien se ha empeñado en escribir: «Estoy casi segura de que los que se proclaman inocentes a gritos lo hacen precisamente para acallar la voz interior, suave e implacable, que les recuerda continuamente su responsabilidad personal», escribe, sabiendo tal vez que no le está permitido el consuelo que sólo corresponde a las víctimas absolutas, las que no hicieron nada, las que no fueron cómplices de nada.
    jorgelandabhar citeretfor 8 måneder siden
    la vergüenza está más honda todavía. Tzvetan Todorov ha escrito que lo propio de los países totalitarios es borrar las fronteras seguras entre los culpables y los inocentes, entre los verdugos y las víctimas. Lo que descubrió en su cautiverio Evgenia Ginzburg es que ella, siendo víctima, habría sido capaz de actuar como verdugo: le había tocado ser yunque y recibir los golpes, pero sin duda vivía remordida por la conciencia de que también podría haber sido el martillo que golpeara a otros, que quizás lo había sido, con su frialdad fanática de militante, con su inflexible adhesión a un sistema de cuya inconcebible crueldad Evgenia Ginzburg ha dejado uno de los más valiosos testimonios.
    jorgelandabhar citeretfor 8 måneder siden
    Evgenia Ginzburg fue detenida el 15 de febrero de 1937, cuando empezaba a arreciar la escalada de represión que se llamó más tarde el Gran Terror, y que coincide casi exactamente con el período en que Yezhov fue responsable de la Seguridad del Estado. Entre su nombramiento, a finales del 36, y su caída y ejecución, dos millones de personas fueron detenidas en Rusia, y casi setecientas mil ejecutadas, sin incluir en esta contabilidad a los muertos por hambre, por enfermedad o torturas
    Paola Leehar citeretfor 10 måneder siden
    La resaca de las olas de la vida retumbaba en mi cabeza con un sordo fragor.
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