Kim Thúy

Vi

  • Añita Piñahar citeretfor 10 timer siden
    La intransigencia de los profesores no sorprendía a los estudiantes, ya que la jerarquía social colocaba a los intelectuales en la cúspide de la pirámide. Ejercían de sabios y ostentaban toda la vida el título de «profesores» respecto a los alumnos. Era impensable poner en cuestión sus palabras porque tenían en sus manos la verdad universal.
  • Añita Piñahar citereti forgårs
    Francia se ocupaba de la instrucción de sus súbditos, pero no otorgaba el mismo valor a los títulos obtenidos en las colonias. Quizá tuviese razón, ya que la realidad de la vida en Indochina no tenía nada en común con la francesa.
  • Añita Piñahar citereti forgårs
    Podían mandarlos a Camboya a combatir contra Pol Pot o a la frontera con China: los dos destinos les reservaban la misma suerte, la misma muerte.
  • Añita Piñahar citereti forgårs
    Era la guardiana del tiempo.
  • Rachel Folkhar citeretfor 19 dage siden
    Por falta de valor, hice los tres años de estudio y me conseguí un título que no me merecía.
  • Rachel Folkhar citeretfor 19 dage siden
    mi madre me dijo muy lentamente, con voz muy grave: «Cuando te des cuenta de que has cometido un error, te pido que tengas el valor de reconocerlo y de empezar de cero en otra parte».
  • Rachel Folkhar citeretfor 19 dage siden
    que un día me había llevado a la biblioteca del colegio para enseñarme imágenes de su sueño futuro. Yo aún carecía de la capacidad de soñar, así que la imité. Me apropié de su opción
  • Rachel Folkhar citeretfor 19 dage siden
    Mis libros me protegían de los reproches que mi madre
  • Mónica Díaz Garcíahar citeretfor 2 måneder siden
    Cada día pegaba una cita nueva en el espejo del cuarto de baño. Hà me invitaba a leerlas con ella. Juntas buscábamos las palabras desconocidas en el diccionario e intentábamos captar el sentido antes del regreso de Louis, al final del día. «¿Qué es tu beso? El roce de una llama», de Victor Hugo, permitió que Hà me enseñase la diferencia entre el beso con los labios de la cultura occidental y el de la nariz de los vietnamitas. Uno saborea mientras que el otro olisquea, lo cual explica la palabra thơm («perfume») para pedir o dar un beso entre jóvenes vietnamitas.
  • Mónica Díaz Garcíahar citeretfor 2 måneder siden
    Como todos los refugiados, había aprendido con rapidez a meterse en su burbuja para poder estar sola.
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