Finalmente, señalo a tu propia experiencia, que también me parece fundamental. Sobre esta última, si te observas durante un tiempo, verás, por ejemplo, que tus estados anímicos están íntimamente relacionados con lo que piensas o puedes calificar de agradable o desagradable en una situación según cómo la interpretas; que la dinámica de un día se ha construido según el estado anímico (originado a su vez por un solo pensamiento, quizás imperceptible) con el que te has levantado, por ejemplo.