En la adolescencia, si los roles entre padres e hijos no están claros, las consecuencias son tan graves para el vínculo filioparental, que puede llegar a romperse. Si el adolescente no encuentra un rol de autoridad en casa (que no es lo mismo que una actitud autoritaria), lo buscará fuera y, con un poco de mala suerte, seguirá a un líder negativo.