violencia divina es la materialización de la sentencia fiat iustitia, pereat mundus; es justicia que no se distingue de la venganza, en la que el «pueblo» (la parte anónima de ninguna parte) impone su terror y hace a otras partes pagar el precio –el Día del Juicio Final para la larga historia de opresión, explotación y sufrimiento– o, como