No hay que intentar desde el vamos escribir una novela de trescientas páginas, porque eso es un imposible. Se va escribiendo de a poco, así como uno va viviendo de a poco lo que a uno le pasa. No debo apurarme ni tener ansiedad, sólo debo preocuparme en escribir, como decía Isak Dinesen, “un poco cada día, sin esperanza y sin desesperación