Estaba claro, en el proceso de acumulación capitalista hemos sido las productoras y reproductoras de la mercancía capitalista más esencial: la fuerza de trabajo. Nos configuran para ello, como me había dicho mi mamá. La fuerza de trabajo la gestamos, la parimos, la criamos, la crecemos, la cuidamos, la vestimos, la educamos, la entregamos.