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Jean Serroy

  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretsidste år
    El neokitsch conserva sus puntos de anclaje ‒falsedad, superficialidad, oropel, exceso, mal gusto‒ con el kitsch original y se impone como un kitsch ampliado, desmesurado, inflacionista, fuera del límite: XXL. El hiperkitsch ultramoderno es lo «demasiado» exacerbado y globalizado, el too much, el exceso, lo llamativo, lo sobrecargado, lo heteróclito, que invade cada vez más sectores. Justo cuando los clichés y estereotipos de género, sentimentales, turísticos, literarios se desmontan como nunca antes lo habían hecho, paradójicamente la lógica kitsch prolifera y consigue ejercer un dominio cada día más manifiesto.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretsidste år
    Es el momento de las hibridaciones extravagantes, de las combinaciones barroquizantes, de las superposiciones y acumulaciones heteróclitas, del glamur kitschesco. Asistimos a una formidable extensión de los ámbitos del kitsch y también a su artificación creciente.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretsidste år
    Las transformaciones son de tal envergadura que permiten hablar de un nuevo régimen kitsch y, más exactamente, de una segunda revolución kitsch que sucede a la primera, nacida después de 1860 y finalizada en la segunda mitad del siglo XX.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretsidste år
    La reorientación es general y masiva, tecnológica, cultural y psicológica: vivimos sin lugar a dudas en una nueva era kitsch, que Abraham Moles fue el primero en detectar ya a principios de los años setenta.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretsidste år
    La era del kitsch despreocupado, ingenuo, serio, pompier, cuco ha cedido el paso al kitsch plural que se ríe de sí mismo, juega con los aspectos inaceptables de la vida y expresa desacuerdos con el mundo. Kitsch divertido, kitsch irónico, kitsch marginal, kitsch crítico, kitsch provocador: el kitsch ya no es únicamente una estética ecléctica, sino que cada vez más se afianza como estética de lo diverso, lo singular, la provocación, a semejanza del arte de los Modernos y los hipermodernos.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretsidste år
    Ha quedado atrás el momento en que el kitsch era la expresión de una burguesía empeñada en copiar la cultura y el marco de vida de las más altas esferas con el propósito de conseguir un reconocimiento social. Unas clases sociales nuevas, una civilización consumista nueva, una época kitsch nueva: del kitsch moderno al kitsch hipermoderno, la transformación es inmensa. Ahora el kitsch se afianza como expresión de la civilización globalizada de la imagen, del espectáculo y de los simulacros, reflejando, a través de la desmesura, lo llamativo y el exceso que forman parte de su ADN, su espíritu y su naturaleza profunda.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretsidste år
    Homo kitschicus de un nuevo tipo, que contribuye a dibujar una forma de civilización: la civilización de lo «demasiado», tal como proponemos llamarla aquí.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 9 måneder siden
    todo esto se suma que el kitsch no es sis
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 9 måneder siden
    sistemáticamente sinónimo de copia vulgar, de estupidez estereotipada y sensiblera, de tediosa imitación de obras superiores. Hay obras kitsch que, en el universo del cine, la publicidad, la canción, las artes plásticas, la moda y el diseño, están dotadas de verdadera calidad artística y son portadoras de novedad, singularidad y creatividad. No todo lo que es kitsch es de «mal gusto» ni se parece a la imitación de pacotilla. Cabe señalar: hay kitsch bueno, rico, capaz de renovar los géneros artísticos, de desplazar las líneas del gusto, de cambiar la sensibilidad estética creando nuevas hibridaciones. En materia de cultura, no es el kitsch en sí mismo el enemigo y el «mal», sino el kitsch estereotipado, sin imaginación ni riesgo. Si, en una época en la que se proclama «el final de la abundancia», la sobriedad es más que nunca una virtud que hay que llevar a la práctica, ¿será lo «demasiado», intrínsecamente, en todas partes y siempre, una cosa negativa? Sin duda, la pregunta es menos simple de lo que dejan entrever algunas respuestas que se presentan como definitivas. ¿Se debe quemar el kitsch en la hoguera? Al someterlo a juicio, importa juzgar por los hechos…
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 9 måneder siden
    palabra ‒la mayoría de los lexicógrafos están de acuerdo en este punto‒ vendría de Alemania, más precisamente de Baviera, y se habría forjado a la vez sobre un verbo ‒kitschen‒ que remite al hecho de recoger los desechos de la calle y reciclarlos, y sobre otro verbo derivado del primero ‒verkitschen‒ que designa tanto el vender un producto por debajo de su precio, como el entregar una mercancía de sustitución en lugar de la demandada.
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