Si continuamos con el ejemplo de un hijo que nos miente, el punto de palanca o de cambio sistémico será el reconocimiento como padre de que no estoy escuchando a mis hijos tal como debería hacerlo y quizás por eso omiten decir la verdad. Por lo mismo, el nivel sistémico de no escucha (causa) y la distancia emocional de los hijos (efecto) constituye el punto que debemos intervenir y modificar para generar nuevas y mejores conversaciones. Como se ha evidenciado muchas veces, la solución no pasa por grandes sacrificios, sino más bien por un simple “darse cuenta”. Esta actitud es simple, de bajo esfuerzo y de alto impacto para el cambio.