Las cosas se impregnan de tiempo, de recuerdos concretos, tienen una historia y a veces creo que hasta un luto anticipado. Son cosas, sí, pero una vez que las has usado con alguien es imposible usarlas con otro. Parece una rebelión de ellas, se rebelan por cambiarlas de lugar, como si ellas guardaran manos y besos. Las cosas nos avisan que no podemos seguir siendo los mismos.