Fernando Gómez Echeverri

  • Yenifer Castro Lunahar citeretfor 2 år siden
    La historia de mi primera novela, ¡Salta cachorro!, con sólo cuarenta mil palabras, nunca habría conquistado a ningún lector; toda su credibilidad y parte de su truculencia se la debo a los
  • tv7t5oahar citeretfor 2 år siden
    de su microscopio.

    En su biblioteca, aparte de libros científicos en alemán y holandés y tratados antiguos de biología, había una pequeña selección de libros de arte de Kandinsky; detrás del inodoro —como descubrió Lina esa tarde— había un afiche de una obra del legendario artista ruso, y para él esa obra era la prueba irrefutable de la conciencia y el poder de los protozoos. El cuadro (titulado Conjunto multicolor) era —según la teoría de Camilo— la más clara expresión de la inteligencia microscópica. Kandinsky siempre hablaba de una voz y un mundo interior que se manifestaban en sus pinturas, y Conjunto multicolor no era más que un paramecio. “Kandinsky —repetía
  • Itzel Ruizhar citeretfor 2 år siden
    amantes adoraban sus masajes, y después de hacer el amor con él se tumbaban boca abajo y le pedían una atención extra.
  • ayleennicole15har citeretfor 2 år siden
    debía tomar una cantidad tan poderosa y desproporcionada de antibióticos y antimicóticos que perdería el hígado y el páncreas
  • ayleennicole15har citeretfor 2 år siden
    Nadie se deteriora de esta manera en una sola noche”,
  • Vanessahar citeretsidste år
    Alguien mató algo
  • Zoehar citeretsidste år
    Los muertos por la violencia (según él) eran menos de la mitad de los muertos por enfermedades contagiosas y nadie llevaba presos a los médicos (se reía Malito
  • stephanyarmendariz37har citeretsidste år
    Escherichia colique, entre otras cosas, era una de las culpables de la gastroenteritis.
  • Emily Delgadohar citeretfor 8 måneder siden
    Su cuerpo —considerado en otro momento y en otro lugar una pieza de exhibición tan memorable y tan sublime como una escultura griega— se había transformado en un nido de llagas y horrores y en un auténtico ícono de la todopoderosa Iglesia católica: una foto suya podía encajar en una serie de cuadros con los martirios de Jesús —su piel estaba más lastimada que la espalda del Nazareno— y podía decir, sin miedo y sin temor a la blasfemia, que sufría más que el diácono del papa, san Lorenzo de Huesca, santo patrón de los cocineros que, por avaro y por tacaño, por no entregar los bienes de la Iglesia al emperador romano, fue asado vivo —con el culo en las brasas calientes— en una parrilla gigante.
  • Emily Delgadohar citeretfor 8 måneder siden
    Ella habría entregado todo.
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