Capítulo 24
Antes de que llegáramos a la sala donde el ama de llaves me había dicho que esperara a Rosie, Alex me soltó. Por un momento creí que me dejaría caer, pero ya había recuperado el equilibrio y podía mantenerme en pie.
Lo miré dolida. ¿Por qué se alejaba de mí? ¿Qué pasaba? No pude evitarlo; me sentía rechazada. Él se dio cuenta de mi preocupación y habló rápidamente.
—Mi madre acaba de llegar —explicó. Me ofreció una sonrisa tranquilizadora y caminé hacia la sala—. ¡A por las respuestas, Hannah!
Le devolví la sonrisa y asentí con la cabeza.
Tomé una buena bocanada de aire y me dispuse a entrar.
—¡Hannah! —Rosie se levantó del sillón en cuanto me vio.
—Lo siento, estaba en el baño —mentí. A ella no pareció importarle. De hecho, daba la sensación de que no llevaba mucho tiempo esperando.