La forma cooperativa y el proceso de autopromoción permiten que la comunidad decida sobre el modelo de convivencia que quiere impulsar. De este modo, se puede repensar la forma de habitar y fomentar modelos de vivir en colectivo que apuesten por una mayor convivencia, colaboración y solidaridad entre habitantes de la cooperativa. Esto se traduce en la optimización de ciertos servicios y equipamientos que normalmente incorporamos a los espacios privados de cada vivienda (como la lavandería, herramientas, espacios para cuidados, habitaciones para visitantes, etc.).