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Miguel Garcia

  • Pablohar citeretsidste år
    Nunca sabes cuándo te has librado de las trampas de una vida pasada, vuelven de manera subconsciente.
  • Pablohar citeretsidste år
    significa ahora mucho más que el principio y el final de una existencia registrada en un archivo olvidado en un país olvidad
  • Pablohar citeretsidste år
    Pero no hay que dar por sentado que las diferencias, las otras identidades, no existen; no hay que dar por sentado que son como elementos que se combinan en un laboratorio para producir una sustancia y crear una pintura resistente y decorativa o una explosión según el imperativo de cada época.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 2 år siden
    Ese sombrío honor está reservado más allá de toda duda a algo que la mitad de los relieves no se atrevía a reproducir y en los otros aparecía con visibles temor y repugnancia. P
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 2 år siden
    Algunos Ancianos, en los días de su decadencia, habían hecho extrañas invocaciones a dichas montañas, pero ninguno osó ir allí jamás ni se atrevió a aventurar lo que había al otro lado. El ojo humano no las había visto, y al estudiar
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 2 år siden
    Aquel enorme abismo nocturno lo había excavado sin duda el gran río que fluía desde las innombrables y horribles montañas occidentales, y que al principio había cambiado su curso al llegar al pie de la cordillera de los Ancianos y había fluido a lo largo de dicha cadena montañosa hasta el océano Índico entre la Tierra de Budd y la de Totten, en la costa de Wilkes.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 2 år siden
    la gran glaciación que, en el otro extremo del mundo, puso fin a las tierras fabulosas de Lomar e Hiperbórea.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 2 år siden
    Los seres no habían tenido dificultad en adaptarse a vivir parte del tiempo —y por fin todo el tiempo— bajo el agua, pues nunca habían dejado que se atrofiaran sus sistemas de branquias.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 2 år siden
    . Notamos un olor vago, sutil e inconfundiblemente parecido al que nos había producido náuseas al abrir la demencial sepultura de aquel espanto que había diseccionado el pobre Lake.
  • Miguel Ángel Vidaurrehar citeretfor 2 år siden
    Lo que oímos no fue el grito fabuloso de ninguna execración sepultada en una tierra primigenia y de cuya sobrenatural resistencia el repudiado sol polar hubiese arrancado una respuesta monstruosa. Al contrario, se trató de algo tan normal y tan inequívocamente asociado a los días que habíamos pasado en el mar, cerca de Tierra Victoria, y en el campamento, en el estrecho de McMurdo, que nos estremecimos al imaginarlo allí donde no debía estar. Fue, en suma, el simple y ronco graznido de un pingüino.
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