Centenaria! -repitió la jamona-. ¡Lávate la cara primero… , desdichado!… ¡Miserable holgazán! ¡No he visto a tu madre pero sé que es una basura!… , ¡y tu padre otra!… , ¡y tu tía también!… ¡Centenaria! ¡Todavía no se te ha secado la leche en los labios y ya… !