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José Revueltas

El apando

    Edwin Adrián Pineda Medinahar citeretfor 2 måneder siden
    por supuesto que no quería morir, pero quería morir de todos modos; la forma de abandonarse, de abandonar su cuerpo como un hilacho, a la deriva, la infinita impiedad de los seres humanos, la infinita impiedad de él mismo, las maldiciones de que estaba hecha su alma.
    Marcos Villaloboshar citeretfor 3 måneder siden
    Cárcel Preventiva de la Ciudad.

    México. Febrero-Marzo (15), 1969
    Marcos Villaloboshar citeretfor 3 måneder siden
    la forma de abandonarse, de abandonar su cuerpo como un hilacho, a la deriva, la infinita impiedad de los seres humanos, la infinita impiedad de él mismo, las maldiciones de que estaba hecha su alma.
    Marcos Villaloboshar citeretfor 3 måneder siden
    «¡Venga la droga, vieja pendeja! ¡Venga el paquete, vieja jija de la chingada!».
    Marcos Villaloboshar citeretfor 3 måneder siden
    aunque el Pasado apenas pertenezca al minuto anterior.
    Marcos Villaloboshar citeretfor 3 måneder siden
    Hablaba como un niño, mi mamá, cuando debía decir mi puta madre.
    Marcos Villaloboshar citeretfor 3 måneder siden
    asombrosamente tan fea como su hijo,
    Marcos Villaloboshar citeretfor 3 måneder siden
    después de las veinticuatro horas de su turno en la Preventiva, tirado en la cama, sucio y pegajoso, con los billetes de los ínfimos sobornos, llenos de mugre, encima de la mesita de noche, que tampoco salían nunca de la cárcel,
    Marcos Villaloboshar citeretfor 3 måneder siden
    famoso en toda la Preventiva por la costumbre que tenía de cortarse las venas cada vez que estaba en el apando,
    Marcos Villaloboshar citeretfor 3 måneder siden
    —pero no, pues nunca se mataba—, abandonado hasta lo último, hundido, siempre en el límite, sin importarle nada de su persona, de ese cuerpo que parecía no pertenecerle,
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