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Cueto Alonso

La hora azul

«Una novela sabia y valiente, que no concede un instante de tregua al lector» (Javier Cercas); «Una novela negra de la vida misma, que puede ser más negra que cualquier trama policíaca» (Rosa Montero).
El doctor Adrián Ormache es un próspero abogado de Lima. Tiene un buen sueldo, un trabajo estable y una familia encantadora. Su infancia también ha transcurrido sin problemas. Adrián apenas ha visto a su padre, de cuyas hazañas como oficial de la marina ha oído hablar. Tras su fallecimiento, descubre que su padre estuvo a cargo de un cuartel durante la guerra de Sendero Luminoso. Gracias a ex subordinados suyos, se entera de que ordenaba las sesiones de tortura y mandaba violar y ejecutar a las prisioneras. Pero en una ocasión su padre le perdonó la vida a una de ellas, que luego se escapó del cuartel. A pesar de las advertencias y amenazas, Adrián se propone conocerla. Este libro está basado en una historia real y los datos que se ofrecen de la guerra civil de Sendero Luminoso están rigurosamente documentados.
269 trykte sider
Oprindeligt udgivet
2010
Udgivelsesår
2010

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Vurderinger

  • dejarderimarhar delt en vurderingfor 8 år siden

    add

  • Henri López Pinedahar delt en vurderingfor 2 år siden
    👍Værd at læse
    🔮Overraskende

  • Tess Pedrohar delt en vurderingfor 4 år siden
    👍Værd at læse
    🔮Overraskende

Citater

  • Adal Cortezhar citeretfor 3 måneder siden
    Muchos torturadores se vuelven adictos a los gritos, a las contorsiones, a las súplicas, las pruebas del dolor. ¿Provocar el sufrimiento de alguien puede crear adicciones de grandeza?, ¿es un bálsamo, una defensa? Si torturaban y mataban a alguien, eso los hacía pensar que no ocurriría lo mismo con ellos. La única gran frustración de los torturadores era ver a los prisioneros morirse.
  • Fernando Montenegro Sandovalhar citeretfor 2 år siden
    Voy a llamarme Adrián Ormache. Pero algunos van a adivinar quién soy. Van a reconocernos a mí o a mi esposa Claudia. Mi esposa Claudia. Es curioso llamarla así. Como a una extraña. Su nombre ondulante me recordaba la forma de un arco iris, o al menos así se lo dije el día que la conocí en una fiesta hace veinte años, el piropo era una tontería pero le hizo gracia.
  • Tess Pedrohar citeretfor 4 år siden
    Había tenido que correr antes de que llegara la mañana, antes de que llegara la claridad donde estaba en peligro, la hora azul de la primera madrugada.

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