María Mendoza

De ausencia

Es probable que en la literatura mexicana no exista un personaje parecido a Ausencia Bautista Lumbres: huérfana y muy pobre en su infancia, acaudalada y autónoma a partir de que su padre adquiere una próspera mina y muere. Sin más dueño que sí misma, entre amantes y opulencia, y con la complicidad de la fiel Enedina, Ausencia se dedica a gozar de la vida y de su cuerpo eternamente joven sin consecuencias ni remordimientos, por lo que su conflicto viene de un lugar más profundo, de un cuestionamiento filosófico de la feminidad, de su existencia frente al otro. El lenguaje y la técnica narrativa con que La China Mendoza logra este vértigo sin precedentes desborda todos los límites, especialmente los del lenguaje: en una sintaxis abigarrada se tejen lo mismo neologismos, arcaísmos y cultismos que expresiones populares; el resultado, aunque complejo, no deja de ser divertido. En palabras de Jazmina Barrera, «el humor en este libro es parte del gozo pantagruélico, que Rabelais habría podido escribir sólo si hubiera sido mujer».
172 trykte sider
Oprindeligt udgivet
2019

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    Gabrielahar delt en vurderingfor 3 måneder siden

    Muy interesante y valiosa, aunque no me gustó. Y es una lástima que el canon de la época haya querido silenciar a Mendoza.

    Las hojas de la nochehar delt en vurderingfor 9 måneder siden
    👍Værd at læse
    😄Vildt sjov

Citater

    Luis Herashar citeretfor 13 dage siden
    “soy escandalosa, abierta, emotiva, lagrimosa, expresiva a morir, soy exagerada, pero no por eso me vas a dejar de querer, ¿verdad?” No, no. Al contrario, quiero decirle. Por todo esto te queremos más.
    ayorkedamnhar citeretfor 8 måneder siden
    Etur y Boby Haller fueron muy felices al nacer su primogénito y señero heredero, al que bautizaron como Daher y como Hassid, en memoria del difunto que ya era el primero, y que colgó el caftán en la trastienda empeñado en labrar el haz y el envés de un diamante milimétrico, y del segundo que a saber en dónde andará haciendo estropicios, y sin siquiera yendo a ver cómo iban las cuentas de las alhajas, qué fin tuvo Daher su hermano, qué fin sus dos hijos de sucesivas defunciones, penúltimos varones Halá neoyorkinos, que dejaron a la tía Turquesa taranta y más gimoteadora, recogida un tiempo al lado de las Halá doncellas, Opalina y Ámbar, solteronas, situación legal que no le importaba a nadie y menos a ellas, descubridoras de bibliotecas religiosas, defensoras de animalitos sin dueño, enfermeras de orfelinatos, intérpretes a cuatro manos de piezas para piano y, escondido, agazapado, un amor lésbico de la una por la otra, más fallido que un montañista asmático.
    ayorkedamnhar citeretfor 9 måneder siden
    Entonces la niña cubrió las paredes con cientos de metros de manta, calicó, fíat, charmés y algodón en los colores más peliagudos, todos retumbadores y chilloncísimos. Recortó y cosió rombos, picos, cuadros, grecas para remedar el ambiente de una tienda del Sheik en los desiertos de Arabia. Cojines tirados sobre alfombras persas, mesas con manteles, muchas macetas en rincones, columnas doradas, y un lecho cubierto de colchonetas de plumas.

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