Huevos de sirena
Las sirenas cantan, cantan sin cesar, mientras duermen, mientras copulan. Algunas fingen el orgasmo con una nota agudísima que desconcierta a los tritones. A pesar de ser obviamente mamíferas, son también ovíparas, como los ornitorrincos. Siempre cantando, acuden por millares a desovar en los arrecifes, en esos espacios de tiempo que los seres humanos no alcanzan a percibir (tal como no oyen ciertos sonidos, o no distinguen ciertos colores). Anidan entre las rocas, aprovechando los huecos naturales que tapizan con algas, líquenes y musgo. Los huevos son grandes, tornasolados y emiten un zumbido melodioso: parecen cajitas de música. Algunos son el resultado del apareamiento entre las sirenas y los tritones y de ellos nacen seres de su propia especie. Otros provienen de las relaciones entre las sirenas y los ahogados, que eyaculan en el momento de la muerte. Estos huevos híbridos resultan, en su mayoría, estériles.
Amanecer entre sirenas