«Es increíble», pensó Phil, «el oráculo acierta siempre. Sus detractores sostienen que sus consejos son únicamente dictados por el sentido común y que son lo suficientemente generales como para adaptarse a cualquier situación: paciencia, moderación y perseverancia, y puede que, de alguna manera, sea cierto. Es verdad que normalmente no lo necesito para saber que una novela requiere de un marco preciso; pero como me lo ha dicho, y precisamente estaba planteándome ese problema, de pronto entiendo mejor la importancia de ese marco. Entiendo, por ejemplo, que lo primero que debo hacer es marcar límites.»