El alcatraz modera de repente su velocidad, medio cierra las alas, se deja caer de cabeza, como una flecha, en vertical. Solo cierra las alas del todo en el momento de tocar el agua, despidiendo en el aire una nube de espuma. He contemplado tantas veces a este pájaro magnífico… Reencontrarlo intacto y bien dibujado. Basta con una imagen demasiado precisa para que el resto siga, se despierte, vuelva a pegar sus pedazos, se ponga a existir otra vez, todo un país viviente, pescado del fondo de las aguas oscuras.