Jennifer L. Armentrout

Furia y Tormenta

  • Karly Diaz.har citeretfor 7 år siden
    Para ti, lector, y para las estrellas que aún puedo ver.
  • ariadnahar citeretfor 4 år siden
    —¿Quieres volar?

    Me aparté del árbol y me giré hacia él, a pesar de que no podía verlo. Apoyé las manos en sus rodillas.

    —¿Estás sugiriendo lo que creo que estás sugiriendo?

    —¿Quieres ver las estrellas? —me preguntó Zayne.

    Asentí enérgicamente, pues sabía a qué se refería, y, cuando me tomó la mano, cerré los dedos sobre los suyos igual que el día que me marché de la comunidad. Sentí que empezaba a transformarse y su piel se endureció bajo la mía.

    —Entonces, agárrate fuerte, Trin. Voy a acercarnos lo máximo posible.
  • Yuridiana Balderas (Yuyii)har citeretfor 4 år siden
    El hombre debía creer en Dios y en el Cielo y su fe debía proceder de un sentimiento puro, no del temor a un castigo celestial.
  • alcar20091har citeretfor 9 måneder siden
    ¿No te lo estás pasando bien?
  • Jossolmuhar citeretsidste år
    centro de la camiseta negra que llevaba–. Lo siento mucho.
  • Jossolmuhar citeretsidste år
    s y el contraste era impresionante.
  • Jossolmuhar citeretsidste år
    no de los demonios que hay aquí…

    –Ninguna de las personas que hay aquí va a hace
  • Jossolmuhar citeretsidste år
    a menguante luz del sol. Había gente por todas partes.
  • b0013916167har citeretsidste år
    o en una fuerte brisa y Misha se detuvo de golpe y a
  • tellezariadna1501har citeretsidste år
    La temperatura corporal de los Guardianes era alta (más que la de los humanos, más que la mía), pero él parecía más caliente aún, como si estuviera a punto de estallar en llamas.

    Y yo… yo estaba más bien… tibia.

    Nos besamos una y otra vez, y esos besos ya no eran secos. Me gustaba cómo la parte inferior de su cuerpo se apoyaba sobre el mío, cómo se movía contra el mío, con un ritmo misterioso que me daba la sensación de que debería… que podría llevar a algo más. Si yo lo deseaba.

    Y eso era… agradable.

    Agradable como cuando me había tomado de la mano de camino a su casa. Como la vela que había encendido con olor a sandía y limonada…, había algo romántico en eso, y en la forma en la que su mano se abría y se cerraba sobre mi cadera. Me invadía una sensación cálida y placentera, no estaba excitada en plan: «Arráncame la ropa y pongámonos a ello», pero eso era… Era muy agradable.

    Entonces su mano se deslizó debajo de mi camiseta y subió hasta mi
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