Leo en las escaleras, en la combi, caminando en el pasillo despues de comer. Sí, así, pero también en domingo, en el silencio de la mañana y mientras tomo la primera taza de café.
La barra de Copérnico fluye, decora el día, la vida...son versos para ampliar lo cotidiano sin dejar de estrujar ni dejar de señalar lo impostergable.