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Krasznahorkai László

Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río

  • Valeria Villaloboshar citeretfor 5 år siden
    Esas cuatro patitas estiradas revelaban que no había encontrado la paz eterna, puesto que la soledad horripilante de la que venía no conducía a otro sitio, sino a otra soledad, definitivamente horripilante.
    Y seguía corriendo.
    Con su cuerpo en manos ya de la muerte abrazaba suavemente el tronco del ginkgo, pero seguía corriendo.
  • Adal Cortezhar citeretsidste år
    Para esta nube de polen, el mundo era el laberinto imprevisible del azar, una estructura inconcebiblemente compleja donde todo, todo en el sentido más estricto de la palabra, aspiraba a destruirla.
  • Adal Cortezhar citeretsidste år
    en aquel bosquecillo de hinoki que se alzaba en el centro de la provincia de Shandong aún resultaba inimaginable que uno solo de estos cientos de miles de millones de granitos de polen de hinoki llegara a su meta, a aquel patio apartado del monasterio de Kioto para fecundar una única célula femenina entre los conos fértiles.
  • Ivana Melgozahar citeretfor 8 måneder siden
    y, casi asfixiada ya por la alegría, Tsugi wa Shijo de gozaimasu y, con un matiz de advertencia brillante por su discreción, Mamonaku Shijo de gozaimasu y, una vez más, Shimari dooro ni gochui kudasai, y así sucesivamente, así sucesivamente, sin prestar atención ni al hedor ni a los ronquidos, con tono arrullador, íntimo, seguro, con la fuerza insondable de la violencia estúpida.
  • Ivana Melgozahar citeretfor 8 måneder siden
    Y seguía corriendo.

    Con su cuerpo en manos ya de la muerte abrazaba suavemente el tronco del ginkgo, pero seguía corriendo.
  • Ivana Melgozahar citeretfor 8 måneder siden
    El perro muerto al pie del ginkgo parecía haber acudido allí con la única intención de dormir. Abrazaba suavemente el tronco con su cuerpo apaleado hasta la muerte y su cadáver ya frío emanaba una tranquilidad tan sutil que si alguien lo hubiera visto, habría llegado a creer que al menos había conseguido aquello que podía alcanzar al final de su horrible vida: la paz eterna.
  • Ivana Melgozahar citeretfor 8 måneder siden
    un dolor que, sin embargo, no le causaba sorpresa, puesto que sabía ya desde las señales premonitorias que debía contar con él o, dicho de otro modo, que estaba preparado para él, de suerte que el ataque no lo asustó en absoluto, no sólo porque las leyes referidas a su vida excepcional eran asimismo excepcionales, sino porque solamente podía correr cierto peligro, en un caso así, si no encontraba a una persona y cierta tranquilidad y, digamos, concluyó en ese momento con voz apenas audible, un vaso de agua, y porque, además, resultaba inconcebible no poder ahuyentar este peligro, si es que realmente merecía tal nombre, ya que siempre acababa contando con una persona, con cierta tranquilidad y, eventualmente, con un vaso de agua.
  • Ivana Melgozahar citeretfor 8 måneder siden
    la realidad no conoce el número infinito, no conoce la cantidad infinita, de que la cantidad infinita no existe para la realidad, porque la realidad sólo existe en territorios finitos, pues, de lo contrario, la propia existencia, la propia realidad serían imposibles, es decir, la realidad es de naturaleza objetual, señala con una formulación un tanto improvisada Sir Wilford, y mientras existan las cosas, habrá entre ellas distancias conceptuales, y mientras exista este tipo de distancia entre dos cosas en la realidad, que yo, insiste el autor, no sólo no niego sino que considero lo único existente, porque única y exclusivamente existe la realidad, es decir, que mientras exista entre dos cosas reales una distancia, que puede referirse a la parte más insignificante de la materia, mientras exista, pues, una distancia entre dos elementos, dos partículas, dos dioses, dos pájaros, dos pétalos, dos suspiros, dos disparos, dos contactos, escribe Gilmore, el mundo, el universo, será finito y no infinito, porque lo infinito, así llega Sir Wilford Stanley Gilmore a la última frase de su obra, el infinito sólo podría existir si entre dos cosas, dos elementos, dos partículas, dos dioses, dos pájaros, dos pétalos, dos suspiros, dos disparos, dos contactos, no hubiera una distancia, sólo y exclusivamente en este caso podríamos hablar del infinito, sólo en el caso de que esta distancia no existiese. Esta distancia, sin embargo, existe
  • Ivana Melgozahar citeretfor 8 måneder siden
    el centillón es la última potencia de diez que posee nombre propio, y a partir de allí los nombres desaparecen, y a partir de allí, continúa el autor, Sir Wilford Stanley Gilmore del Instituto de Investigaciones Matemáticas Gilmore-Grothendieck-Nelson, quien quiera continuar la serie, quien quiera ver que la serie de los números es finita, que no es un territorio infinito, deberá dar otro paso e imaginar todos los objetos en los que pueda escribirse y poner al principio del primero de estos objetos, con la cifra más pequeña imaginable, pero real—¡real, insiste Sir Wilford!—, el número uno y luego, con el mismo tamaño de cifra, cuyas extraordinarias dimensiones aún pueden reducirse con una intensidad también extraordinaria, todo lo que permita la capacidad de la ciencia en un momento dado, y luego, dice Sir Wilford, llenar de ceros, en apretadísimas hileras, todos los objetos de la tierra y del universo abarcable adecuados para ello, adecuados, explica Gilmore, para que se les escriba encima, poner, por tanto, todos los ceros posibles, de tal manera que en este universo apropiado para la escritura el último lugar lo ocupe un uno, luego un dos, luego un tres, hasta llegar al nueve, para que este nueve sea sustituido después por un cero
  • Ivana Melgozahar citeretfor 8 måneder siden
    A lo lejos, cerca de las dos bibliotecas, el zorro rabioso empezaba a ser sacudido por las convulsiones bajo la espesa azalea.

    El zorro agonizaba.

    En esa mirada paralizante, inmóvil, confusa y roja ya no ardía ninguna locura.
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