es
Bøger
Juan Carlos Onetti

El astillero

Regresar a la alucinada ciudad de Santa María, emplearse en el astillero de Petrus y enamorar a la hija de éste es para Larsen la última oportunidad de encontrar un  sentido. Sin embargo, muy pronto dicha tentativa se convierte en una rigurosa farsa: no hay nada que hacer en un astillero paralizado y en ruinas, ni es posible amar voluntariamente. A pesar de que la vida lo excluye, Larsen continúa impertérrito en su papel, como si no quisiera mirar a la cara a un mundo en vías de extinción, o tal vez porque fingir es la única salida posible contra la locura.
210 trykte sider
Copyrightindehaver
Bookwire
Oprindeligt udgivet
2021
Udgivelsesår
2021
Har du allerede læst den? Hvad synes du om den?
👍👎

Citater

    Ingrid Garcíahar citeretsidste år
    Solitario en el mostrador, volviendo la cabeza hacia la tormenta y el río, hacia el origen impreciso del olor a podredumbre, a profundidades excavadas, a recuerdos muertos que se habían filtrado en el salón del Belgrano, Larsen pensó en la vida, en mujeres, en el ronquido del viento a través de las ramas peladas de los plátanos, sobre la casilla de perro gigante de los fondos del astillero. «Ahora, por ejemplo, cuando todo empieza a terminar; la loca de la risa en la glorieta y el bicho éste con un sobretodo de hombre sujeto por un gancho. Son una sola mujer, lo mismo da. No hubo nunca mujeres sino una sola mujer que se repetía, que se repetía siempre de la misma manera. Y las maneras posibles eran pocas y no pudieron agarrarme desprevenido. Así que todo, desde el primer baile en un salón de barrio y hasta el fin, se me hizo dulce, cuesta abajo, y yo no tuve que gastar otra cosa que tiempo y paciencia».
    Sonriente, enganchado en el pulgar el vaso vacío, el patrón regresó al mostrador
    Alexis Casashar citeretfor 6 år siden
    El hambre no era ganas de comer sino la tristeza de estar solo y hambriento, la nostalgia de un mantel lavado, blanco y liso, con diminutos zurcidos, con manchas recientes; crujidos del pan, platos humeantes, la alegre grosería de los camaradas.
    Alexis Casashar citeretfor 6 år siden
    Apoyado en el mostrador, siempre sonriente y perdonador, leyó con lentitud las letras en las botellas de los estantes. La mujer volvió a reírse y él no quiso mirarla; algo le decía que sí, el rumor de la lluvia hablaba de revanchas y de méritos reconocidos, proclamaba la necesidad de que un hecho final diera sentido a los años muertos.

På boghylderne

fb2epub
Træk og slip dine filer (ikke mere end 5 ad gangen)