Digo que esos pensamientos ocupan mi mente, pero no es cierto; hasta después, hasta que no he cruzado el Sena, hasta que no he dejado atrás el carnaval de luces, no dejo jugar a mi mente con esas ideas. Por el momento no puedo pensar en nada… excepto que soy un ser sensible apuñalado por el milagro de esas aguas que reflejan un mundo olvidado. A lo largo de las orillas, los árboles se inclinan pesadamente sobre el espejo empañado; cuando el viento se levante y los llene con un murmullo rumoroso, derramarán algunas lágrimas y se estremecerán, mientras pase el agua en torbellinos. Eso me corta el aliento. Nadie a quien comunicar ni siquiera parte de mis sentimientos…