«todos los pozos profundos son lentos en sus experiencias. Necesitan mucho tiempo para saber qué es lo que cayó en su fondo». Y en verdad, así somos y así caminamos, sin saber aún en qué pozo nos hemos metido o de qué cueva estamos saliendo, ignorantes de las implicaciones que, en el mañana, conllevarán muchas de las transformaciones y decisiones que vivimos ahora.