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Bøger
Bibiana Camacho

Quehaceres y desasosiegos

Bibiana Camacho conoce lo que es una galería nocturna, y aquí teje con audacia una telaraña exquisita de ficciones donde lo cotidiano revela su núcleo más siniestro. Con la precisión escalofriante de Shirley Jackson, y la ironía ácida de Muriel Spark, ilumina los abismos del horror doméstico: niñas embarazadas atrapadas en una secta que congela el tiempo; un simio de obsidiana que hostiga a generaciones de mujeres en la misma familia, y madres perplejas que paren a sus propios fantasmas.
Hay aquí ecos de Guadalupe Dueñas en la crueldad serena de un día común; de Flannery O'Connor en la grotesca redención de sus personajes, y de Silvina Ocampo en su juego perverso con los senderos del destino. Como Inés Arredondo, Camacho expone la podredumbre bajo lo familiar y como Amparo Dávila, sus sombras sonrientes las habitan criaturas inquietantes: una niña que se transforma en gato, un electricista espectral, y mujeres atrapadas en espejos que devuelven reflejos que no son suyos.
Para quienes buscan historias que muerdan con la sofisticación de Nancy Mitford y la ferocidad de un cuento de hadas siniestro como los que narraba Angela Carter, esta oferta es ideal.
Mordaz, elegante y brutal, con este artefacto literario de amplio estilo, Camacho no se conforma sólo con desasosegar; nos incita a que la devoremos. Lean y relean este libro, pero no se quejen de sentir angustia gótica cuando terminen. En la quietud de la noche (o a plena luz del día), nadie va a oírles gritar.
93 trykte sider
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Bookwire
Oprindeligt udgivet
2026
Udgivelsesår
2026
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Citater

  • Marcia Ramoshar citeretfor 5 dage siden
    —(Ya sé).

    La tormenta que esperaba Julieta en casa, por llegar más tarde de lo habitual, no estalló. Se escurrieron hacia su habitación, cerraron la puerta y a oscuras se pusieron pijamas. Permanecieron quietos y callados. Luego de un rato Emilio preguntó:

    —¿Nos van a castigar?

    —A la mejor a mí. A ti no.

    —¿Cómo sabes? —la voz ofendida de Emilio sonó alto.

    —Shhh, ya duérmete, ¿no estás cansado?

    —No. Tengo hambre. Quiero gorditas.

    —Hoy no hay y si salimos a la cocina entonces sí que nos van a regañar. Ya duérmete.

    —No quiero.
  • Marcia Ramoshar citeretfor 5 dage siden
    Eloísa y Julieta escucharon las enérgicas indicaciones: conseguir cajas de huevo, llenarlas de ropa, zapatos, trastes, sábanas, cuadros, adornos, cosméticos y todo lo que en
    contraran. Sellarlas con cinta canela. La mudanza llegaría el lunes a primera hora para cargar con literas, sillón, estufa, televisión, grabadora, minibar, mesa, tres sillas y las cajas. Eloísa partiría con la mudanza como si se tratara de un mueble más.

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