«Si quieres ser mío, te haré más feliz que el mismo Dios en su paraíso; los ángeles te envidiarán. Desgarra ese fúnebre sudario en el que vas a envolverte; yo soy la belleza, yo soy la juventud, yo soy la vida; ven a mí, seremos el amor. ¿Qué podría ofrecerte Jehová como compensación? Nuestra existencia discurrirá como un sueño y no será más que un beso eterno.